La neuroplasticidad te ayuda a elevar tu juego
Neuroplasticidad en accion
Imagina por un momento que cada pensamiento que tienes, cada experiencia en la que te enfocas, está literalmente esculpiendo tu cerebro. No es una metáfora: es ciencia pura.
Tus pensamientos remodelan físicamente tu cerebro. Lo que enfocas repetidamente no solo permanece flotando en tu mente: cambia su estructura a nivel neuronal. Cuando diriges intencionalmente tu atención hacia lo positivo, comienzas a forjar y fortalecer vías neuronales que hacen cada vez más fácil notar y apreciar las cosas buenas de la vida.
El poder transformador de la neuroplasticidad
Esto es la neuroplasticidad en acción: la capacidad extraordinaria de tu cerebro, durante toda tu vida, de crear nuevas conexiones en respuesta a tu enfoque, emociones y hábitos (Pascual-Leone et al., 2005). Cada vez que te detienes a saborear un acto amable, celebras un pequeño logro o aprecias un momento simple de belleza, estás reforzando circuitos neuronales que te ayudan a ver el mundo con mayor claridad, calma y esperanza.
Testimonios desde mi práctica
Permíteme compartirte lo que he tenido el privilegio de presenciar. Cuando nuestros pacientes vuelven a aprender a hablar o a moverse después de una lesión neurológica, veo la neuroplasticidad en acción de la manera más conmovedora. El cerebro encuentra nuevos caminos, regiones intactas asumen funciones que parecían perdidas para siempre. Es un recordatorio humilde de que nuestro cerebro nunca deja de buscar maneras de sanarse.
He visto esto mismo en el ambiente corporativo. Una persona o un grupo, cuando están bien acompañados desde un liderazgo consciente, pueden cambiar su actitud de manera profunda. Se rescatan para sí mismos y para la organización. Equipos enteros transforman dinámicas tóxicas en culturas de colaboración genuina, simplemente porque decidieron entrenar su cerebro para ver posibilidades en lugar de limitaciones.
Y en la familia, la historia es igualmente bella. Ver a los niños aprender a caminar, a hablar, es presenciar la neuroplasticidad en su expresión más pura. Pero también he acompañado a adultos que logran recablear su cerebro con gratitud y ejercicios de neurocoaching, personas que salen de depresiones paralizantes para recuperar su vitalidad y propósito.
Las parejas me han enseñado lecciones profundas sobre el poder de esta ciencia. Cuando por neuroplasticidad se ponen en la tarea de volver a ver en el otro las cosas bellas, de agradecer conscientemente, de reducir las agresiones y rescatar su ternura, se salvan muchos matrimonios. No es magia: es entrenamiento neural deliberado que reconstruye puentes emocionales que parecían destruidos.
La ciencia detrás de estas transformaciones
La investigación nos muestra algo fascinante: las prácticas de atención focalizada pueden aumentar la densidad de materia gris en áreas del cerebro asociadas con la regulación emocional y el bienestar (Hölzel et al., 2011). No estamos hablando de años de práctica intensiva. Estudios recientes demuestran que incluso dos semanas de entrenamiento consciente pueden producir cambios mensurables en tu cerebro (Tang et al., 2015).
Tu cerebro aprende lo que practicas
Con práctica consistente, esto se convierte en el nuevo modo predeterminado de tu cerebro: sintonizando automáticamente con lo que funciona en lugar de quedarse atascado en lo que no. Los beneficios son tangibles: reducción del estrés, mejora en la estabilidad emocional y una resiliencia mental más sólida ante los desafíos inevitables de la vida.
¿Por qué nuestro cerebro tiende naturalmente a enfocarse en lo negativo? Es un mecanismo evolutivo que alguna vez nos mantuvo vivos, pero que en el mundo moderno puede alimentar ansiedad y estrés innecesarios (Baumeister et al., 2001). La noticia esperanzadora es que podemos contrarrestar activamente esta tendencia.
Esto no es pensamiento mágico
Entendamos algo importante: esto no se trata de negar las dificultades reales de la vida. Se trata de entrenar activamente tu cerebro para buscar oportunidades y soluciones en lugar de quedar paralizado por los obstáculos. Rick Hanson, neurocientífico y psicólogo, describe este proceso como “instalar experiencias positivas”: sostener intencionalmente tu atención en experiencias beneficiosas durante 10-20 segundos, permitiendo que la activación neuronal se convierta en cambio estructural duradero (Hanson, 2013).
El regalo de saber que puedes cambiar
La parte más emocionante de todo esto es que tú tienes el control. Puedes comenzar a recablear estas vías neuronales en cualquier momento que decidas hacerlo. La neuroplasticidad no es solo un concepto científico fascinante: es una invitación práctica a convertirte en el arquitecto consciente de tu propia experiencia mental.
Cada decisión de dirigir tu atención hacia lo constructivo es un acto de amor propio y de creación de tu futuro cerebro. Davidson y McEwen (2012) nos recuerdan que nuestras experiencias sociales y prácticas personales tienen el poder de influir profundamente en la estructura y función de nuestro cerebro.
Una práctica simple con resultados profundos
Te invito a comenzar hoy con este ejercicio progresivo: identifica conscientemente una cosa positiva hoy. Puede ser algo pequeño: una sonrisa, un café caliente, un momento de paz. Mañana, busca dos. La próxima semana, intenta llegar a cinco al día.
Y luego, simplemente observa qué comienza a suceder.
Observa cómo tu percepción empieza a cambiar. Nota cómo las cosas que antes pasaban desapercibidas ahora capturan tu atención. Siente cómo tu respuesta emocional ante los desafíos se vuelve gradualmente más equilibrada. Este no es pensamiento positivo forzado: es entrenamiento neuronal basado en evidencia.
Tu cerebro está esperando
Tu cerebro es más maleable, más receptivo y más transformable de lo que probablemente imaginas. No somos víctimas de nuestros patrones mentales: somos arquitectos potenciales de nuestra experiencia. Con cada momento de atención consciente, con cada decisión de enfocarte en lo que nutre y construye, estás literalmente reconfigurando el instrumento con el que experimentas la vida.
La neuroplasticidad nos ofrece algo extraordinario: la posibilidad científicamente respaldada de convertirnos en versiones más resilientes, equilibradas y conscientes de nosotros mismos. El poder siempre ha estado en tus manos. La pregunta es: ¿qué vas a construir?
Referencias
Baumeister, R. F., Bratslavsky, E., Finkenauer, C., & Vohs, K. D. (2001). Bad is stronger than good. Review of General Psychology, 5(4), 323-370. https://doi.org/10.1037/1089-2680.5.4.323
Davidson, R. J., & McEwen, B. S. (2012). Social influences on neuroplasticity: Stress and interventions to promote well-being. Nature Neuroscience, 15(5), 689-695. https://doi.org/10.1038/nn.3093
Hanson, R. (2013). Hardwiring happiness: The new brain science of contentment, calm, and confidence. Harmony Books.
Hölzel, B. K., Carmody, J., Vangel, M., Congleton, C., Yerramsetti, S. M., Gard, T., & Lazar, S. W. (2011). Mindfulness practice leads to increases in regional brain gray matter density. Psychiatry Research: Neuroimaging, 191(1), 36-43. https://doi.org/10.1016/j.pscychresns.2010.08.006
Pascual-Leone, A., Amedi, A., Fregni, F., & Merabet, L. B. (2005). The plastic human brain cortex. Annual Review of Neuroscience, 28, 377-401. https://doi.org/10.1146/annurev.neuro.27.070203.144216
Tang, Y. Y., Hölzel, B. K., & Posner, M. I. (2015). The neuroscience of mindfulness meditation. Nature Reviews Neuroscience, 16(4), 213-225. https://doi.org/10.1038/nrn3916
Este artículo ha sido publicado originalmente en https://www.neurocoaching.us



Siiii jajaja gracias Luis… un abrazote 🤗 nos vemos en clase 😊